La rana la estaba mirando, sus descomunales ojos eran de un color amarillento, más bien dorado, la miraba continuamente, sin moverse, hasta que…
Croack
Simplemente croó.
No sé si esperaba que empezara a hablar, si esa rana era una diosa que venía a iluminarla, o si su vida se había convertido en una película de dibujos donde los animales hablan, cantan e incluso bailan. La rana simplemente croó.
Se deslizó por su cama, saltó al lado opuesto, la rana seguía mirándola, las burbujas continuaban moviéndose, el agua caía.
Salió de la habitación y cerró la puerta tras ella, fue a la cocina, abrió la nevera y bebió, bebió agua hasta que le entraron arcadas, con la botella en la mano se dirigió al baño, está al lado de la habitación, le pareció oír algo al pasar junto a la puerta, hizo caso omiso y se encerró en el aseo.
Se desnudó, eran movimientos mecánicos, delante del espejo, ella cada vez con menos ropa, parando solo a beber, sin expresión en la cara, su palidez cada vez más desnuda y alguna lágrima que de vez en cuando conseguía escapar de sus ojos.
Se metió en la bañera, puso la ducha en marcha, el agua estaba helada, aún así se colocó debajo, el agua recorría su cuerpo, su piel se erizaba por el frío, o por la sensación de vivir algo normal, no puedo saberlo, simplemente dejaba que el agua pasara por ella.
La bañera se fue llenando, no se había dado cuenta de que el tapón estaba cerrado, se agacho a quitarlo, en vez de ello se sentó, se fue sumergiendo poco a poco en el agua, cerrando los ojos, dejando que el agua tapase parte de la cabeza, así solo oía a su cuerpo y al agua, así no oía el eco de los sonidos que salían de su habitación.
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