miércoles, 18 de noviembre de 2009

oveja

En un país multicolor, nació una oveja bajo el sol y fue famosa en el lugar, por ser la primera oveja clonadaaaaaa

El otro día, el 31 si no me equivoco, estando en el pueblecito este al que fuí a comerme las uvas, paseábamos intentando superar la resaca de la noche del 30, (sin uvas las noches son más divertidas), llegamos a la puerta de un supermultimega comercio de esos que tienen todos los pueblos turísticos, con miles de camisetas de esas que son todas iguales lo único q cambia es la ciudad en la que “Alguien que me quiere mucho me ha traído esta camiseta de ……. póngase el pueblo que se le de la gana”. Yo en ocasiones me he planteado comprarme una de cada pueblo, pero todas la misma, que solo cambie la localización, unas 365, 368 por si acaso, no tendría que plantearme nunca que me pongo.

La cuestión es que en la tiendecita, bueno tenía más de 300 metros cuadrados y podías comprar desde un bañador, a una bufanda, un banco para el jardín y un maniquí para colgar las chaquetas. ¡viva el comercio rural!

Pero no, eso no me sorprendió, ni los dedales, ni los mil botijos, fue ella, allí estaba, entre el resto de peluches, de repente la ví. Algo en mi interior cambio, durante el primer minuto la observaba detalladamente esperando que fuera una oveja de los kuxuumuxuxusuuuuuuuuuu esos, pero no, no lo era, era Dolly la oveja clonada, si es triste ser famoso por ser una copia, (aunque podríamos discutir sobre el panorama musical actual), más triste es que se comercialice un peluche con la imagen de ese animal MUERTO, sí, era una copia de el cadáver de Dolly, igual el extraño ser que diseñó dicho “juguete” esperaba q pareciese una linda oveja dormida, pero no, no es eso lo q parece, se ve, se reconoce a la legua la imagen de la muerte, ese espatarramiento en sus patitas, esa caída de ojos, cerrados por supuesto, pero si tenía hasta un trozo de lengua asomando por su inerte boca.

Llegué a pensar q mi imaginación me jugaba una broma, y fui en busca de ayuda, encontré revoloteando en una estantería de ropa a una amiga, y le pregunté…

- ¿qué te parece el peluche?

- Anda una oveja, ¿y qué tiene q ver eso con el pueblo?

- No lo sé, pero...¿te gusta?

- A ver… ¡Hostia está muerta!!!

- No, está dormida

- Está muerta, que yuyu, esto no se lo compres a un niño

- Gracias, no estoy loca…

Y volví a depositarla en su estantería junto a los otros 30 o 40 cadáveres, en diferentes tamaños, y aturdida abandoné la tienda tras haber comprado un bonito e inútil imán de nevera.

He intentado olvidarlo, lo lograré, al fin y al cabo el mundo está lleno de imágenes de gente que murió, aunque claro que no retratan su ultima imagen, pobre Dolly, naciste siendo una copia, y tu cadáver ha dado para una colección de peluches, eso sí, copiados de ti, ohhhh, ahora eres tú la inspiración, la original, lo q no logró la ciéncia lo ha logrado el marketing.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Cap. 4


La rana la estaba mirando, sus descomunales ojos eran de un color amarillento, más bien dorado, la miraba continuamente, sin moverse, hasta que…

Croack

Simplemente croó.

No sé si esperaba que empezara a hablar, si esa rana era una diosa que venía a iluminarla, o si su vida se había convertido en una película de dibujos donde los animales hablan, cantan e incluso bailan. La rana simplemente croó.

Se deslizó por su cama, saltó al lado opuesto, la rana seguía mirándola, las burbujas continuaban moviéndose, el agua caía.

Salió de la habitación y cerró la puerta tras ella, fue a la cocina, abrió la nevera y bebió, bebió agua hasta que le entraron arcadas, con la botella en la mano se dirigió al baño, está al lado de la habitación, le pareció oír algo al pasar junto a la puerta, hizo caso omiso y se encerró en el aseo.

Se desnudó, eran movimientos mecánicos, delante del espejo, ella cada vez con menos ropa, parando solo a beber, sin expresión en la cara, su palidez cada vez más desnuda y alguna lágrima que de vez en cuando conseguía escapar de sus ojos.

Se metió en la bañera, puso la ducha en marcha, el agua estaba helada, aún así se colocó debajo, el agua recorría su cuerpo, su piel se erizaba por el frío, o por la sensación de vivir algo normal, no puedo saberlo, simplemente dejaba que el agua pasara por ella.

La bañera se fue llenando, no se había dado cuenta de que el tapón estaba cerrado, se agacho a quitarlo, en vez de ello se sentó, se fue sumergiendo poco a poco en el agua, cerrando los ojos, dejando que el agua tapase parte de la cabeza, así solo oía a su cuerpo y al agua, así no oía el eco de los sonidos que salían de su habitación.

Cap. 3


Cayó otra gota, esta vez más alejada, junto a la cama, y otra, y otra…


Las gotas empezaron a caer a su alrededor, las pompas se movían cada vez más deprisa, parecían pelearse, el suelo se iba encharcando, ella se estaba mojando, sin ser capaz de emitir ningún sonido corrió hasta su cama, se subió y se encogió en una esquina, contra la pared, el techo sembrado de estrellas que solía mirar cuando buscaba el sueño han desaparecido, están cubiertas por esa masa de esferas, esferas que siguen girando, cada vez a más velocidad y el flujo de ¿agua? cada vez era mayor, seguía mojándose, al tocarse la cara se dio cuenta de q no solo el agua le caía, también sus lágrimas.

Acurrucada, con la cabeza entre las rodillas, completamente empapada, entre sus piernas veía la poca luz que aún entraba por la ventana.

¡plots!

Ese sonido la sacó de su letargo, lo que nunca espero, (y eso que creía que ya nada la sorprendería), fue lo q vio, allí a su lado había una…¡¡ rana!!.

Sí, era una rana, o lo más parecido a ello que había visto, no era muy grande, como mucho del tamaño de uno de sus puños, lo que le hacía dudar si realmente era o no ese anfibio era su color, nunca había visto una rana púrpura, aunque tampoco había visto hasta hoy que su cabeza se abriera para dejar salir pompas de jabón.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Cap. 2


Las pompas se habían situado en el techo de la habitación, cada vez el flujo era menor, realmente hacía un buen rato que no salía ninguna, por primera vez se atrevió a tocar la hendidura, era algo raro, una textura extraña, volvió al espejo y vio que la ranura se había cerrado, en su lugar había poco más q una cicatriz, sin darse cuenta comenzó a peinarse para camuflarla entre su pelo.

Se acercó a su cama, se sentía agotada, pese a que el dolor de cabeza había desaparecido, la desorientación de ver sobre ella cientos de extrañas burbujas grisáceas era demasiado para ella, pese al miedo, la curiosidad que sentía hacía imposible dejar de mirarlas, las veía rozarse, parecían jugar unas con otras. Pese a que eran iguales en tamaño, cada una parecía diferente, no conseguía distinguirlas, intentaba seguir con su mirada el recorrido de alguna en su danza, pero las perdía enseguida, las confundía, o al menos eso pensaba.

Estaba tumbada cara arriba, pensando en salir a buscar su cámara de fotos, no se había atrevido por temor a que pasara algo en su ausencia, o peor aún simplemente a que pasara algo más.

Comenzaba a dormirse cuando oyó esa gota, y la que siguió a esa. Se levantó de un salto y empezó a buscar el origen de ese sonido, junto a la puerta había un pequeño charco. Se apartó a tiempo de que una le diese en la cara, caían de la masa de pompas, vio como otra escurría entre ellas hasta caer en el mismo sitio, y en ese momento, realmente fue en ese momento cuando se dio cuenta de que el miedo la hacía temblar.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Cap. 1

Ya había vivido algo así antes, ese terrible dolor de cabeza, era insoportable, sentía que la cabeza iba a explotarle, que estallaría en 1000 pedazos. Se levantó de la cama, sintió un mareo y de repente oyó algo, como el sonido al descorchar una botella, tan cerca que parecía salir de ella misma, incluso notaba que la presión que oprimía su cabeza iba desapareciendo, y de repente de nuevo ese sonido, pero esta vez mucho más fuerte, esta vez si supo de donde salía, de ella misma.

Miró alrededor, esperando encontrar los trozos en los que su cabeza se había dividido, lo que vio fue aún más sorprendente de lo que esperaba, ni rastro de masa encefálica, solo enormes pompas de jabón que parecían salir de la parte más alta de su cráneo.

Aturdida fue corriendo hacia un espejo, allí y haciendo mil equilibrios consiguió vislumbrar un agujero en lo alto de su cabeza, algo así como la ranura de las huchas, en ese momento y posiblemente por el miedo que sentía rompió a reír imaginando ser un enorme cerdo de escayola, susurraba para sí misma, -me he imaginado como una vaca, pero ahora resulta que solo me equivocaba de animal-.

Una vez cesaron las risas se desplomó sobre una silla, la habitación sequía llenándose de pompas, cada vez había más, no eran transparentes, parecían contener humo, unas esféricas nebulosas todas del mismo tamaño.


En uno de sus delirios imaginó que eran los recuerdos que tenía atrapados en su mente, recuerdos que habían decidido huir de la prisión en la que se había convertido la cáscara de su cerebro, sí seguramente era eso, por eso la presión en las sienes, por eso cada vez se sentía mejor, por eso las pompas seguían saliendo.